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Cómo anotar palabras nuevas al leer y no olvidarlas

Lectura de 7 min

Buscar una palabra en el diccionario toma diez segundos y olvidarla toma un poco más. Aquí tienes una forma de anotar las palabras nuevas que encuentras al leer, ordenarlas por libro y repasarlas para que de verdad se queden contigo.

Por qué se te olvidan las palabras que ya buscaste

Te pasa leyendo una novela para el colegio o un libro de trabajo en el bus. Aparece una palabra como «taciturno». La buscas en el celular, entiendes la frase y sigues leyendo. Una semana después la vuelves a ver y no sabes qué significa.

No es falta de memoria. Buscar una palabra te sirve para entender esa frase en ese momento. Para recordarla después hacen falta dos cosas más: dejarla escrita en un lugar donde la vuelvas a encontrar y volver a verla unos días después. Casi todos hacemos lo primero a medias y casi nadie hace lo segundo.

Los lectores electrónicos traen diccionario y a veces guardan las palabras que consultaste, pero solo dentro de ese aparato. Si lees en papel, en PDF o en varios formatos, necesitas un sistema propio. No tiene que ser complicado.

Qué anotar de cada palabra: cuatro datos

Una lista de palabras sueltas no sirve de mucho. Dentro de un mes, «acucioso» escrita sola no te dice nada. Anota estos cuatro datos y basta:

  • La palabra, tal como aparece y en su forma de diccionario si cambia. Por ejemplo, si leíste «acuciosas», anota «acucioso».
  • El significado con tus palabras, en una línea. No copies la definición completa del diccionario. «Acucioso: que hace las cosas con cuidado y diligencia» es suficiente.
  • La frase donde apareció, copiada tal cual o resumida. Es lo que más ayuda a recordar, porque te devuelve a la escena del libro.
  • La página. Así puedes volver al pasaje si el significado no te queda claro o si lo necesitas para una tarea.

Si quieres, agrega una quinta cosa: una frase tuya con la palabra, de tu vida real. Por ejemplo: «Mi jefa es muy acuciosa con los reportes de fin de mes». Escribir tu propio ejemplo te obliga a entender bien la palabra.

Cómo anotar sin cortar la lectura

El error más común es detenerse en cada palabra hasta perder el hilo. Prueba este orden:

  1. 1

    Termina el párrafo

    Cuando aparezca una palabra que no conoces, no te detengas de inmediato. Muchas veces el contexto te da el sentido.

  2. 2

    Marca y sigue

    Si el sentido quedó claro, marca la palabra con un lápiz (un punto en el margen basta) o escribe la página en un papel que uses de separador. Sigue leyendo.

  3. 3

    Busca solo si te traba

    Si sin esa palabra no entiendes nada, búscala en ese momento. El Diccionario de la lengua española de la RAE está gratis en dle.rae.es.

  4. 4

    Anota al cerrar el libro

    Al terminar tu sesión, vuelve a las marcas. Busca las que faltan y anota los cuatro datos de cada una. Son cinco o diez minutos.

  5. 5

    Quédate con las que valen

    No todas merecen repaso. Guarda las que crees que vas a volver a leer o a usar.

Un ejemplo: imagina a una estudiante de bachillerato que lee Cien años de soledad para Literatura. En una tarde marca «taciturno», «parsimonia» y «ensimismado». Al cerrar el libro las busca, anota las tres con su frase y su página, y sigue con su día. Así no interrumpe la lectura y no pierde ninguna.

Cómo armar tu cuaderno de vocabulario de lectura

La clave es organizarlo por libro, no en una lista general. Cada libro tiene su propio vocabulario: una novela del siglo pasado no se parece a un libro de finanzas. Además, recuerdas mejor una palabra cuando sabes de dónde salió.

  • En papel: dedica una o dos hojas a cada libro, con el título arriba. Usa una fila por palabra con cuatro columnas: palabra, significado, frase y página.
  • En el celular: una nota por libro con el título como encabezado y una línea por palabra, separando los datos con guiones.
  • En una hoja de cálculo: una fila por palabra y una columna para el libro. Así puedes filtrar por libro cuando quieras.

Al terminar el libro, ese glosario se vuelve un pequeño diccionario personal. Si es un libro de clase, te sirve para el examen o el ensayo. Si es de trabajo, te queda el vocabulario técnico. Por ejemplo, alguien que lee un libro de inversiones puede terminar con «apalancamiento», «liquidez» y «diversificación» explicadas con sus palabras y con la página donde se entienden mejor.

Anotarlas no basta: cómo repasarlas

Aquí está la parte que casi todos se saltan. Un cuaderno de vocabulario que nunca vuelves a abrir es solo un archivo. Para que una palabra se quede, tienes que intentar recordarla varias veces, con días de por medio, y cada vez dejar un poco más de tiempo.

Repasos en los días 1, 3.

0 %25 %50 %75 %100 %051015202530Días

Al día 30 recuerdas cerca de un 34 %. Es un valor ilustrativo, no una medida exacta.

Curva ilustrativa, basada en los experimentos de Hermann Ebbinghaus sobre el olvido (1885) y en la idea de repaso espaciado. Los porcentajes muestran la forma, no una medida exacta. La línea tenue es el recuerdo sin ningún repaso.

Lo importante es tratar de recordar antes de mirar la respuesta. Parece un detalle, pero cambia mucho el resultado.

Releer la lista

  • Ves la palabra y su significado juntos.
  • Se siente fácil y da la impresión de que ya la sabes.
  • Una semana después, buena parte se fue.

Intentar recordar antes de mirar

  • Ves solo la palabra y te preguntas qué significa.
  • Cuesta un poco más, y a veces fallas.
  • Ese esfuerzo es el que ayuda a que se quede.

Un experimento conocido lo muestra con vocabulario. Jeffrey Karpicke y Henry Roediger, en un estudio publicado en la revista Science, pusieron a 40 estudiantes universitarios a aprender 40 pares de palabras en suajili y en inglés, en la computadora. Una vez que alguien recordaba una palabra, a unos se la seguían preguntando y a otros solo se la volvían a mostrar para estudiarla.

80 % vs. 36 %

Una semana después, quienes siguieron poniéndose a prueba recordaron cerca del 80 % de las palabras; quienes solo las siguieron estudiando, el 36 %.

Karpicke y Roediger, 2008

Conviene leerlo con calma: fue un experimento de laboratorio, con pocos participantes (40 en total, repartidos en cuatro grupos) y con pares de palabras, no con palabras encontradas en un libro. No promete que vayas a recordar el 80 % de tu glosario. Lo que sí deja claro es que preguntarte el significado sirve más que mirar la lista otra vez, y que es fácil creer que ya te sabes algo cuando no es así.

La forma más simple de hacerlo en papel es el método de cajas, o repaso espaciado:

  1. 1

    Haz una tarjeta por palabra

    La palabra de un lado y, del otro, el significado, la frase y el libro.

  2. 2

    Prepara tres o cuatro cajas

    Pueden ser sobres. Todas las palabras nuevas entran en la primera.

  3. 3

    Dale un ritmo a cada caja

    La primera se repasa a diario, la segunda cada pocos días y la tercera una vez por semana.

  4. 4

    Recuerda antes de voltear

    Mira la palabra e intenta decir qué significa. Si la recordaste, pasa a la caja siguiente. Si no, vuelve a la primera.

  5. 5

    Saca las que ya son tuyas

    Cuando una palabra sale de la última caja, guárdala aparte.

Con cinco minutos, algunas veces por semana, alcanza. No hace falta repasar todos los días ni cumplir ninguna marca: si un día no puedes, las tarjetas te esperan.

Si lees en papel, en PDF y en el celular a la vez

Mucha gente lee un libro físico en casa, un PDF de la universidad en la computadora y algo más en el celular. El riesgo es dejar las palabras repartidas en márgenes, capturas de pantalla y notas sueltas, y no volver a encontrarlas.

La solución es tener un solo lugar de destino. Marca donde puedas mientras lees, pero al final de la sesión pasa todo al mismo cuaderno, la misma nota o la misma hoja, siempre organizado por libro.

Para empezar hoy

No necesitas esperar al próximo libro. Toma el que estás leyendo y abre una hoja o una nota con su título. La próxima vez que aparezca una palabra que no conoces, márcala y sigue leyendo. Al cerrar el libro, anota la palabra, el significado, la frase y la página. Mañana intenta recordarla antes de mirar. Con eso ya tienes un sistema en marcha.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que buscar todas las palabras que no conozco?

No. Si el contexto te da el sentido y es una palabra que probablemente no vuelvas a ver, puedes dejarla pasar. Guarda las que te impidieron entender algo, las que se repiten en el libro o las que te gustaría usar.

¿Es mejor anotar mientras leo o al terminar?

Lo más cómodo es marcar mientras lees y anotar al terminar la sesión. Así no pierdes el hilo y no se te olvida ninguna. Solo conviene detenerse en el momento si sin esa palabra no entiendes el párrafo.

¿Cómo hago un glosario de un libro para el colegio o la universidad?

Dedica una hoja al libro y anota cada palabra con su significado en tus palabras, la frase donde apareció y la página. Ordénalas por orden de aparición o alfabéticamente al final. La página te permite citar el pasaje si lo necesitas en un ensayo o una exposición.

¿Cada cuánto tengo que repasar las palabras?

Lo que funciona es separar cada vez más los repasos: al día siguiente, unos días después, una semana después y así. Unos minutos, algunas veces por semana, alcanzan. Lo importante es intentar recordar el significado antes de mirarlo.

¿Sirve el diccionario del lector electrónico?

Sirve para entender la palabra en el momento y, en algunos aparatos, para ver una lista de las que consultaste. Pero queda dentro de ese dispositivo. Si también lees en papel o en PDF, te conviene pasar esas palabras a tu glosario por libro para tenerlas todas juntas.

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