Por qué sientes que no lees nada, aunque sí leas algo
Muchos consejos sobre lectura dan por hecho un tiempo que no tienes. Leer una hora antes de dormir. Media hora diaria, siempre a la misma hora. Si trabajas ocho horas, pasas dos en el tráfico y llegas a casa a cocinar, o estudias de mañana y trabajas de tarde, esa media hora no existe.
Entonces pasa algo curioso. Lees cinco páginas en la camioneta, tres mientras esperas que te atiendan, diez un domingo. Pero como no fue una sesión de lectura de verdad, sientes que no cuenta. Y cuando algo no cuenta, se olvida. A fin de mes te parece que no leíste nada, aunque avanzaste cuarenta páginas.
El problema no siempre es que no leas. A veces es que no ves lo que lees. Este artículo va de las dos cosas: encontrar los huecos y ver que sí estás avanzando.
Tu día ya tiene huecos para leer: encuéntralos
Antes de buscar tiempo nuevo, mira el que ya pasas esperando. La guía de Shortform sobre cómo hacer tiempo para leer lo resume así: leer más no se trata de encontrar grandes bloques de tiempo libre, sino de que la lectura encaje en el tiempo que ya tienes. Estos son huecos comunes en un día de trabajo o de estudio:
- El trayecto en camioneta, bus o metro, si vas sentado o con un brazo libre. Ida y vuelta pueden ser dos ratos de lectura al día.
- La fila del banco, de la municipalidad o del supermercado. Son esperas de diez o veinte minutos que hoy se van en el celular.
- La sala de espera de la clínica o del dentista.
- Los últimos diez minutos del almuerzo, después de comer y antes de volver al escritorio.
- El rato antes de que empiece la clase, mientras el catedrático llega o el salón se llena.
Cuando ya tengas tu lista, conviértela en un plan de una línea para cada hueco: cuando me siente en la camioneta, saco el libro. Cuando llegue a la fila del banco, abro el libro y no el celular. Parece demasiado simple para servir, pero hay bastante investigación detrás de este tipo de frase.
Ojo: el estudio habla de metas en general, no de lectura en particular, y un plan no garantiza nada. Lo que sugiere es que decidir de antemano el momento exacto te ahorra la discusión con vos mismo cada vez que aparece el hueco.
Haz que leer sea lo más fácil de ese momento
Si el libro está en la mesa de noche y tú estás en la fila, el hueco se lo queda el celular. No es falta de voluntad. Es que tenías el celular a mano y el libro no. Estos ajustes ayudan:
- Lleva siempre algo para leer. Un libro de bolsillo en la mochila o el bolso, o el libro digital descargado en el celular para leerlo sin datos.
- Deja el marcador donde quedaste, siempre. Así no pierdes el primer minuto buscando la página.
- Pon tu libro digital en la primera pantalla del celular, donde hoy tienes la red social que abres sin pensar.
- Ten decidido el siguiente libro. Cuando terminas uno y no sabes cuál sigue, se pueden ir semanas sin leer.
- Date permiso de dejar un libro que no te engancha. Si te cuesta abrirlo, eso también te quita tiempo de lectura.
También importa qué libro llevas. No todos aguantan igual que los cortes cada diez minutos:
Para la camioneta y la fila
- Capítulos cortos
- Cuentos
- Ensayos
- No ficción dividida en secciones
Para el fin de semana
- La novela de setecientas páginas
- Historias con veinte personajes
- Libros densos que piden concentración larga
- Capítulos que no se dejan cortar a la mitad
¿Leer 10 minutos al día sirve?
Sí, y la forma más clara de verlo es hacer la cuenta con tu propio ritmo. Mide cuántas páginas lees en diez minutos con el libro que tienes ahora. Depende del libro, de la letra y de cuánto te cueste el tema, así que no te compares con nadie.
Supón que te salen seis páginas. Seis en la ida y seis en la vuelta son doce al día. En cinco días de trabajo son sesenta. En un mes, más de doscientas cuarenta. Eso equivale a un libro mediano, leído en camionetas y filas, sin quitarle una hora a nadie. Prueba con tus propios números:
Te faltan 240 páginas: unos 16 días
A 15 páginas al día, son 16 días de lectura.
80 de 320 páginas (25 %)
Cada punto es un día de lectura.
Hay algo más importante que el número: leer poco pero seguido mantiene vivo el libro en tu cabeza. Retomas la historia o la idea donde la dejaste, en vez de releer tres páginas cada vez porque pasó una semana.
Anota tus páginas en diez segundos para ver que sí avanzas
Leer en ratos sueltos funciona, pero se siente invisible. La solución es anotar en qué página vas. Es rápido y cambia cómo ves tu lectura. Y no es solo una sensación: registrar el avance tiene respaldo.
138 estudios
Harkin et al., 2016
De nuevo, son estudios sobre metas en general, no sobre lectura, y el efecto promedio es moderado: anotar no hace milagros. Pero apunta en la misma dirección que este artículo: ver tu avance escrito ayuda más que confiar en la memoria. No hace falta un sistema complicado:
- 1
Mira la página
Al cerrar el libro, fíjate en el número de página. Solo ese número.
- 2
Anótala con la fecha
Donde te quede más cómodo: una nota del celular, la última hoja del libro o una libreta. Por ejemplo, 14 de octubre, página 87.
- 3
No anotes nada más
Ni minutos, ni dónde leíste, ni cómo te sentiste. Si anotar te toma más de diez segundos, lo vas a dejar de hacer.
- 4
Resta una vez por semana
Resta la primera página de la semana a la última. Ese número son las páginas que leíste en ratos que creías perdidos.
- 5
Si no leíste, no anotes
No hace falta escribir un cero ni compensar al día siguiente.
Al mes vas a tener una lista sencilla que muestra algo que la memoria no guarda: que sí estás leyendo. Si sientes que no lees nada, esa lista puede ser una sorpresa.
Los días en que no lees nada también son parte
Habrá semanas de exámenes, de cierre de mes o de un hijo enfermo en que el libro no sale de la mochila. Es normal. Leer no es una prueba que se pierde por fallar un día, y no tienes que recuperar las páginas que no leíste.
Cuando vuelvas, empieza con lo más pequeño posible: una página en la próxima fila. Si te costaba retomar ese libro, cámbialo por uno más ligero por un tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo encontrar tiempo para leer si trabajo todo el día?
Busca primero en los tiempos de espera que ya tienes, no en tu tiempo libre: el trayecto, las filas, el final del almuerzo, la sala de espera. Lleva siempre algo para leer, en papel o descargado en el celular, para que en esos momentos leer sea igual de fácil que abrir una red social.
¿Leer 10 minutos al día sirve de algo?
Sí. Mide cuántas páginas lees en diez minutos y multiplica. Con seis páginas por rato y dos ratos al día, en un mes pasas de las doscientas páginas. Además, leer seguido te mantiene dentro del libro y no tienes que releer para acordarte.
¿Qué tipo de libro conviene para leer en ratos cortos?
Los que aguantan interrupciones: capítulos cortos, cuentos, ensayos o libros de no ficción divididos en secciones. Las novelas largas y densas rinden más cuando tienes un rato largo, como el fin de semana.
¿Vale la pena anotar las páginas que leo?
Sí, si lo mantienes simple: solo la fecha y el número de página, en menos de diez segundos. Una vez por semana resta la primera página a la última y vas a ver cuánto avanzaste en ratos que sentías perdidos.
¿Qué hago si pasé semanas sin leer?
Retoma con una sola página en el próximo rato libre, sin intentar recuperar lo que no leíste. Si el libro que tenías te pesa, cámbialo por uno más ligero por un tiempo. Lo que cuenta es volver a leer, no los días seguidos.

